La tradicional “Chipa Barrero” tiene sus raíces en la historia de don Juan Ramón Ayala, un emprendedor que marcó un antes y un después en la difusión de este emblemático alimento paraguayo. Proveniente de la ciudad de Eusebio Ayala, conocida antiguamente como Barrero Grande, Juan Ramón solía recorrer las calles de Asunción llevando sobre su cabeza un canasto repleto de chipas recién elaboradas. Con orgullo, promocionaba su producto como “Chipa Barrero”, haciendo alusión a su lugar de origen y posicionándolo como un distintivo de identidad, en una práctica que hoy podría entenderse como una temprana forma de denominación de origen. Con el paso del tiempo y gracias a su espíritu visionario, su forma de venta fue evolucionando. Al adquirir una camioneta, incorporó un altavoz desde donde anunciaba su ya reconocida frase “¡Chipa Barrero de Juan Ramón Ayala!”, consolidando aún más su presencia en la memoria colectiva. Sin embargo, mucho antes de esta etapa, su producto ya gozaba de gran popularidad, siendo ampliamente conocido y buscado en distintos puntos de la ciudad. Durante la década de 1960, Juan Ramón Ayala se convirtió en una figura infaltable en los encuentros deportivos que se realizaban en el entonces Estadio de Sajonia, hoy Estadio Defensores del Chaco. Cada domingo, recorría las graderías ofreciendo sus chipas a los aficionados, quienes esperaban con entusiasmo su llegada. La escena se volvió característica: comenzaba desde los escalones inferiores y ascendía fila por fila, mientras los espectadores de las gradas superiores, temiendo quedarse sin el producto, le arrojaban el dinero para asegurar su compra. Con gran destreza, Juan Ramón respondía lanzando las chipas en pequeñas bolsas, generando una interacción única que forma parte de la memoria popular. La chipa Barrero, reconocida por su forma de argolla, podía ser vendida entera o en porciones, ya que Juan Ramón solía cortarla con un cuchillo según el pedido del cliente. Su sabor inconfundible y su preparación artesanal hacían que en pocos minutos se agotara la producción. Asistir a un partido y disfrutar de una chipa Barrero se convirtió en una tradición profundamente arraigada. Más que un alimento, la Chipa Barrero representa una herencia cultural que ha sido transmitida de generación en generación. Su historia refleja el esfuerzo, la creatividad y el amor por las tradiciones, convirtiéndose en un símbolo de la gastronomía paraguaya. Cada bocado evoca no solo el sabor auténtico de ingredientes frescos, sino también el legado de una identidad que perdura en el tiempo y que sigue siendo parte fundamental de la vida cotidiana y cultural del Paraguay.
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2 km 69, Departamento de, Ruta Ciudad Eusebio Ayala - Ciudad 1o. De Marzo, Eusebio Ayala, EUSEBIO AYALA
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