La Basílica Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé es el principal santuario mariano del Paraguay y el corazón espiritual del país, razón por la cual Caacupé es reconocida como la Capital Espiritual del Paraguay. Cada año, especialmente durante el novenario y el 8 de diciembre, miles de peregrinos llegan desde todos los rincones del territorio nacional para rendir homenaje a la Virgen. Muchos mantienen vivas las tradiciones ancestrales, realizando el trayecto a pie o en carretas tiradas por bueyes, como acto de fe, agradecimiento por favores recibidos o súplica de nuevas gracias. En ese marco de profunda devoción, es también costumbre que los pobladores de Caacupé ofrezcan agua a los peregrinos, colocando cántaros frente a sus casas para aliviar la sed del camino. Dentro del complejo religioso, los visitantes pueden conocer el Tupãsy Ykuá (pozo de la Virgen), un manantial de agua considerado milagroso por los fieles, del cual nadie regresa sin beber o llevar consigo un poco de su agua. La basílica, inaugurada originalmente el 8 de diciembre de 1765, ha sido escenario de importantes momentos de la historia nacional. En 1883 el templo fue reconstruido y orientado hacia el suroeste, y en 1885, durante la presidencia del General Bernardino Caballero, se completaron la torre, el frente y otros detalles arquitectónicos que dieron forma definitiva al santuario. A lo largo del tiempo, la Basílica de Caacupé ha sido mucho más que un lugar de culto: durante la Guerra de la Triple Alianza funcionó como espacio de recogimiento y hospital, y en la Guerra del Chaco (1932–1935) fue considerada el verdadero Altar de la Patria, cuando la fe en la llamada Virgencita Azul alcanzó su mayor expresión. Periodistas, historiadores, poetas y escritores han plasmado en sus obras la devoción popular hacia la Virgen y su santuario, convirtiendo a este lugar en un símbolo de fe, esperanza, identidad y unidad para todo el pueblo paraguayo.